La igualdad entre mujeres y hombres no se conquista con discursos vacíos, sino con medidas valientes que transforman la realidad. Ese es el camino que ha decidido recorrer el gobierno de Pedro Sánchez al preparar un anteproyecto de ley para abolir la prostitución en España, que introduce por primera vez en nuestro ordenamiento el concepto de proxenetismo digital. Con esta propuesta, el PSOE sitúa a España en la vanguardia de las políticas feministas y reafirma su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres.
¿Qué significa el proxenetismo digital?
Las mafias y los explotadores sexuales han cambiado de escenario. Si antes la prostitución se ejercía en las calles o locales, hoy son las redes sociales y las plataformas digitales quienes sostienen este negocio.
El concepto de proxenetismo digital abarca a todos aquellos que se benefician económicamente de la prostitución en línea: administradores de portales, intermediarios digitales o responsables de aplicaciones que promueven este mercado. La ley busca cerrar una puerta que hasta ahora quedaba abierta, impidiendo que internet se convierta en el refugio de quienes trafican con la vulnerabilidad de miles de mujeres y niñas.
Prostitución: violencia machista, no libertad
El PSOE ha sido claro: la prostitución es una forma extrema de violencia de género. No puede considerarse una “opción libre” cuando la mayoría de las mujeres que la ejercen lo hacen empujadas por la pobreza, la precariedad o directamente bajo coacción de redes criminales.
Los datos lo confirman: Naciones Unidas estima que cerca del 90% de las mujeres en prostitución son víctimas de trata o viven en situaciones de vulnerabilidad extrema. España, además, es uno de los países europeos con mayor demanda, lo que nos convierte en destino prioritario para las mafias internacionales.
Frente a esta realidad, el Gobierno socialista plantea una respuesta integral: perseguir a los proxenetas, cortar sus beneficios económicos y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas reales a las víctimas con programas de apoyo social, formación laboral y acompañamiento psicológico.
La coherencia feminista del PSOE
La propuesta contra el proxenetismo digital se entiende mejor si se observa como parte de una trayectoria histórica de avances feministas impulsados por el PSOE. Fue un Gobierno socialista el que aprobó en 2004 la Ley Integral contra la Violencia de Género, pionera en Europa. También el PSOE impulsó en 2007 la Ley de Igualdad, que abrió el camino hacia la paridad en la vida pública, y más recientemente, la Ley de Libertad Sexual, que refuerza la protección frente a agresiones y abusos.
Ahora, con la abolición de la prostitución y la persecución del proxenetismo digital, se da un paso coherente con ese legado: adaptar la legislación a los desafíos del presente y garantizar los derechos de las mujeres frente a nuevas formas de explotación.
España no actúa sola en este terreno. Suecia fue pionera en 1999 con una ley que penaliza a los compradores de sexo y ofrece salidas a las mujeres en situación de prostitución. Francia siguió sus pasos en 2016 y países como Noruega o Canadá han adoptado enfoques similares.
La propuesta socialista se inspira en estos modelos, pero añade un elemento innovador: incorporar la dimensión digital como un frente prioritario. En un mundo hiperconectado, no tiene sentido dejar sin regulación el principal canal que utilizan hoy las mafias para operar.
Un cambio cultural y político mientras derecha y ultraderecha miran hacia otro lado
La ley no solo reformará el Código Penal. También lanza un mensaje contundente: la prostitución no puede normalizarse en una democracia avanzada.
Convertir los cuerpos de las mujeres en mercancía no es compatible con la igualdad. Y menos aún permitir que grandes plataformas digitales obtengan beneficios a costa de la explotación sexual. Con esta iniciativa, el PSOE apuesta por cambiar la cultura política y social en torno a la prostitución, situando en el centro a las víctimas y no a quienes se lucran con su sufrimiento.
Mientras el PSOE da este paso histórico, la derecha y la ultraderecha siguen ancladas en el inmovilismo. El PP evita posicionarse claramente frente al proxenetismo, mientras que Vox defiende un modelo regulacionista que solo beneficia a explotadores y proxenetas.
El contraste es evidente: Pedro Sánchez apuesta por una España feminista y libre de explotación sexual, frente a una oposición que calla o blanquea la desigualdad.
Un país más justo e igualitario
La lucha contra el proxenetismo digital es mucho más que una reforma legal. Es una declaración de principios: los cuerpos de las mujeres no se compran ni en las calles ni en internet.
Con esta propuesta, el tanto el PSOE como los Socialistas de Alfafar demostramos una vez más que el feminismo es un eje central de su acción política y que gobernar es transformar. Se trata de un paso decisivo hacia una sociedad más justa, donde la igualdad no sea un eslogan, sino un derecho real para todas y todos.

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