Queremos modernizar Alfafar. Nuestras vecinas y vecinos tienen hoy un problema muy grave encima de la mesa. Es un problema real, tangible y cotidiano que se nota y mucho en la economía doméstica de cada hogar. La incerteza, el encarecimiento de la vida y una presión fiscal local que, lejos de ser justa y transparente, ha generado indignación y desconcierto.
Cuando las familias abren el buzón y ven que la suma total de sus impuestos locales sale a pagar, la política no puede responder con ruido, con atrincheramiento ni con maniobras de distracción. La ciudadanía de Alfafar no exige trifulcas de partido ni sermones de atril; exige soluciones de gobierno, rigor técnico y la madurez necesaria para resolver los problemas reales de nuestro municipio y poder, de una vez por todas, transformar nuestro municipio.
Desde el Grupo Municipal Socialista lo tenemos meridianamente claro: en momentos de dificultad como el que atravesamos, tenemos la obligación moral y política de estar a la altura de las circunstancias. No caben excusas, miradas de reojo ni cálculos de calculadora electoral. Nuestro compromiso firme no es con el titular de la semana que viene, sino con la protección y el progreso de las familias de Alfafar.
Por ello, fuimos los primeros en impulsar un ‘ACUERDO ALTERNATIVO SOBRE LA MESA DE TRABAJO DEL FUTURO CONTRATO R.S.U. Y LA TASA DE RESIDUOS DE ALFAFAR’, que mejoraba y hacía mucho más abierta y democrática la propuesta inicial del equipo de gobierno. Un espacio realmente útil y vinculante, que fue refrendado en el último pleno por todas las fuerzas políticas, incluso por aquellas que pretendían electoralizar el debate o enconcarse en mociones puramente ideológicas, llegadas desde otras instancias.
La responsabilidad de modernizar Alfafar por encima de la atalaya partidista
En esta encrucijada, la de modernizar Alfafar, no vale la atalaya partidista ni electoralista. Lo más fácil e infinitamente más cómodo para nosotros como oposición habría sido instalarnos en la crítica destructiva, ponernos de perfil, cruzarnos de brazos y esperar a que el malestar vecinal creciera para intentar arañar un puñado de votos en las próximas elecciones. Sin embargo, gobernar la alternativa desde la oposición exige un profundo sentido de la responsabilidad histórica.
Las vecinas y vecinos de nuestro pueblo están cansados de peleas de barro entre políticos mientras las facturas siguen subiendo. Lo que esperan de todos sus representantes públicos es la valentía de sentarse a negociar, la capacidad de alcanzar consensos reales y la firmeza suficiente para poner el bienestar colectivo por encima de cualquier sigla política.
Por todo ello, el paso que acabamos de dar no es un trámite formal más. Nos encontramos ante la firma de un acuerdo histórico, una alianza de trabajo que nace precisamente de la exigencia ciudadana de buscar respuestas de altura. Este consenso demuestra que, cuando dejamos a un lado las trincheras y la confrontación estéril para pensar de forma prioritaria en nuestro pueblo, somos capaces de construir puentes de entendimiento. Este acuerdo es un buen primer paso para estar a la altura de lo que nuestros vecinos y vecinas demandan y merecen, pero queremos ser rotundamente claros: es el punto de partida para modernizar Alfafar, no la meta final.

La tasa no es el problema: el espíritu de la norma es del todo justo
Para construir soluciones sólidas y duraderas es imprescindible hacer pedagogía política y hablarle a la ciudadanía con absoluta honestidad. Conviene dejar un concepto muy claro para desarmar demagogias: el error no es la tasa de residuos en sí misma, ni tampoco la legislación ambiental europea y estatal. La protección del medio ambiente, el reciclaje responsable y la transición ecológica no son un capricho administrativo, sino un deber colectivo e inaplazable.
El espíritu original de la norma es del todo justo y responde a una lógica pedagógica y ambiental impecable: el principio de que quien más contamina, más paga. Sin embargo, la verdadera fuerza de esta norma reside en su reverso, en la meta social hacia la que debemos caminar en un sistema público avanzado: en un modelo verdaderamente justo, quien menos contamina -incluso recicla de forma modélica- podría llegar a no pagar o a ver reducido su recibo a la mínima expresión.
El fallo de origen en Alfafar jamás ha sido la conciencia ecológica de sus vecinos, sino la falta de un proyecto municipal capaz de aplicar la ley con justicia. Cobrar una tarifa plana, ciega e igual para todos de casi cien euros no es ecología: es tapar la improvisación y la falta de gestión con un parche recaudatorio. No se puede tratar por igual al vecino que separa minuciosamente sus residuos o a la persona mayor que apenas genera basura que a un gran centro comercial. Eso desvirtúa el espíritu de la ley y castiga al ciudadano comprometido.
Una mesa de trabajo para dar lugar a un plan para modernizar Alfafar
Para modernizar Alfafar, el PSOE Alfafar acudirá a la mesa con un paquete de propuestas plenamente articulado en torno a cuatro ejes fundamentales.
En primer lugar, es imprescindible poner la tecnología cívica al servicio del reciclaje mediante la sustitución progresiva de la actual tarifa plana por contenedores inteligentes con tecnología de chip. Esta representa la única vía técnica real para medir el uso efectivo del servicio, abandonar de una vez por todas el cobro a ciegas y garantizar que quien recicla bien pague menos en su factura.
A su vez, este cambio tecnológico debe ir acompañado de un sistema de incentivos económicos directos y bonificaciones tangibles, porque el esfuerzo cívico de los vecinos no puede ser una tarea a fondo perdido. Cada uso del ecoparque o cada buena práctica en el hogar debe traducirse en un descuento directo, acumulable y claramente visible en el recibo anual de la basura.
Asimismo, resulta urgente introducir criterios de progresividad social para proteger a las familias de Alfafar. La tasa no puede seguir ignorando los niveles de renta ni el número de personas empadronadas en la vivienda, por lo que debemos establecer bonificaciones específicas que blinden a las pensiones más modestas y a los hogares más vulnerables frente a cobros lineales e injustos.
Por último, exigimos una justicia fiscal verdaderamente sincrónica con el IBI, de forma que cualquier rebaja o compensación en este u otros impuestos municipales se aplique de forma inmediata, real y en el mismo ejercicio presupuestario, garantizando sin trampas ni promesas a dos años vista que el coste global para las familias de Alfafar no se incremente en un solo euro.
Un compromiso firme con el futuro de nuestro pueblo
En el PSOE de Alfafar afrontamos esta nueva etapa con la máxima coherencia, firmeza y convicción. Entendemos la política como una herramienta útil para resolver problemas complejos mediante el diálogo valiente y la propuesta rigurosa. Nos vamos a dejar la piel en esa mesa de trabajo para que este plan de modernización sea una realidad tangible lo antes posible.
Este acuerdo histórico es la prueba de que hay otra forma de hacer las cosas en nuestro Ayuntamiento: escuchando el malestar de la calle, respetando la inteligencia de la gente y trabajando con rigor. Modernizar Alfafar no es un eslogan de campaña, es un compromiso de futuro para que la sostenibilidad, la justicia fiscal y el respeto a nuestras familias caminen de la mano. Ese es nuestro camino y ahí nos van a encontrar siempre.

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