Vista general del exterior de l'Alqueria del Pi, con el edificio histórico de fachada beige al fondo, árboles jóvenes y vegetación en primer plano y un paseo peatonal pavimentado con diferentes bloques de colores.

Hablemos de l’Alqueria del Pi. Sobre este proyecto, existen novedades de gran calado. Y es que gobernar un municipio del tamaño, la historia y la importancia de Alfafar exige una visión de futuro ambiciosa. También la capacidad de anticipación ante los problemas diarios y, por encima de todo, un proyecto de ciudad sólido que coloque las verdaderas necesidades de los vecinos en el epicentro de toda la acción política.

Sin embargo, la cruda realidad que atraviesan nuestros barrios bajo el mandato del actual gobierno local es diametralmente opuesta a estos principios básicos de la correcta gestión de los recursos públicos, como es el patrimonio. En el caso de Alfafar, un caso concreto que se le está atragantando bastante al equipo de gobierno del PP de Juan Ramón Adsuara es el de l’Alqueria del Pi.

El actual equipo de gobierno del Partido Popular ha consolidado una forma de dirigir el Ayuntamiento basada de manera exclusiva en la imPProvisación constante, la reacción tardía ante las emergencias y una preocupante ausencia de planificación a medio y largo plazo.

Esta actitud negligente por parte de la alcaldía está arrastrando al conjunto del municipio hacia una parálisis institucional sin precedentes, un estancamiento que afecta negativamente tanto al desarrollo de infraestructuras urbanas clave como al normal funcionamiento del tejido cultural, educativo y social de nuestra localidad. Lejos de ofrecer un escenario de certidumbres, tranquilidad y progreso, la gestión diaria del PP en Alfafar se ha convertido en una política de parches y titulares vacíos que deja en un peligroso limbo administrativo una gran cantidad de proyectos vitales.

Interior de l'Alqueria del Pi durante los trabajos de rehabilitación, con vigas de madera vistas, cerramiento acristalado y un patio interior en obras con andamios, herramientas y materiales de construcción.

El caos de la reapertura de l’Alqueria del Pi Un cierre prolongado hasta el verano de 2027

El ejemplo más flagrante, doloroso y representativo de esta nefasta forma de administrar el dinero y los recursos públicos lo encontramos de frente en el actual bloqueo sistemático del Centre Cultural L’Alqueria. Este edificio histórico, el de l’Alqueria del Pi, llamado en su momento a ser uno de los ejes vertebradores del patrimonio arquitectónico y la vida cultural de nuestro pueblo, se ha transformado hoy en el símbolo más visible de la inacción municipal. Tras las continuas exigencias de transparencia por parte del Grupo Municipal Socialista, el Ayuntamiento ha tenido que reconocer que l’Alqueria del Pi permanecerá cerrada y fuera de servicio, como mínimo, hasta el verano de 2027.

Si bien resulta innegable y totalmente comprensible que los severos daños estructurales provocados en su día por el trágico paso de la DANA en l’Alqueria del Pi exigen intervenciones arquitectónicas de gran complejidad técnica, la respuesta política y administrativa ofrecida por el gobierno local está repleta de lagunas, de una lentitud extrema y de continuas indefiniciones.

Según las estimaciones oficiales facilitadas, el actual proyecto de obras de emergencia de l’Alqueria del Pi continuará ejecutándose, aproximadamente, hasta el próximo 30 de noviembre. No obstante, la máxima preocupación no radica en esta primera fase de estabilización, sino en el vacío burocrático que se abre exactamente al día siguiente de que terminen los apuntalamientos iniciales. Porque la obra de emergencia, tal y como hemos reiterado, no es toda la obra. Después deberá prepararse, dotarse de presupuesto y licitarse el resto de la actuación integral.

Zona exterior de l'Alqueria del Pi con árboles jóvenes sujetos mediante tutores, vegetación y maleza creciendo sobre el terreno, junto a una valla metálica y con residuos abandonados en el suelo.

Un edificio sin modelo de gestión ni proyecto cultural definido

Lo que trasciende a la simple gestión urbanística y lo verdaderamente alarmante de todo este interminable proceso es la absoluta falta de previsión sobre el uso final de las instalaciones. A día de hoy, el gobierno del Partido Popular todavía no tiene definido cuál será el modelo de gestión ni los usos ciudadanos del futuro recinto cultural de l’Alqueria del Pi. En un ejercicio de sinceridad que roza la total irresponsabilidad política, la propia Concejalía de Cultura ha admitido abiertamente que todavía se están manteniendo reuniones preliminares para intentar concretar y perfilar este vital asunto.

Es decir, no solo queda la mayor parte de la obra civil de l’Alqueria del Pi por tramitar y ejecutar a lo largo de los próximos años, sino que aún no existe un modelo de uso cerrado y explicado públicamente, lo que pone en inmenso riesgo que el edificio se reabra completamente vacío de contenido. Desde las filas socialistas consideramos que es un error estratégico gravísimo cruzarse de brazos a esperar a que las constructoras terminen su trabajo para iniciar el correspondiente debate.

El modelo cultural y los estatutos de funcionamiento de l’Alqueria del Pi deben diseñarse ahora, incluyendo una programación de calidad, participación ciudadana vinculante, relación directa con las asociaciones locales y un presupuesto claro para su viabilidad. Por ello, exigimos que el Ayuntamiento publique de inmediato un calendario completo de actuaciones y abra un proceso real de participación pública. Alfafar merece saber no solo cuándo se abrirá el espacio, sino para qué y para quién.

La educación pública olvidada: el interminable caso del Colegio Orba

Lamentablemente, la miopía política, la evidente falta de impulso y la parálisis administrativa que sufre el Ayuntamiento de Alfafar no se circunscriben de forma exclusiva al ámbito de la recuperación del patrimonio o la cultura. Esta total ausencia de un modelo integral de ciudad afecta de manera transversal, contundente y muy visible a las áreas más sensibles, como es el caso de la educación pública.

Recientemente, a través de nuestras iniciativas de fiscalización y del documento de ruegos y preguntas, hemos vuelto a poner el foco en la imperiosa necesidad de ofrecer soluciones inmediatas a la comunidad educativa.

Tras las últimas y desconcertantes reuniones mantenidas en la Conselleria de Educación, resulta imperativo que el gobierno municipal aclare por fin a las familias y al equipo docente cuál es la previsión real de ejecución y finalización de las obras del Colegio Orba. Pero el abandono va mucho más allá de los despachos y afecta a la seguridad y bienestar diario de los alumnos.

Es urgente y prioritario que la alcaldía explique cómo se van a solucionar los peligrosos problemas de la valla perimetral de los barracones provisionales del colegio. Nuestros menores no pueden seguir estudiando en unas condiciones de provisionalidad tan precaria mientras el equipo de gobierno mira hacia otro lado.

Detalle del estado de una de las zonas ajardinadas de l'Alqueria del Pi, donde se observan maleza, vegetación seca y diferentes residuos y restos de basura acumulados junto al paseo pavimentado de colores.

Parques, calles y servicios urbanos abandonados a su suerte

A esta grave dejación de funciones en el ámbito educativo, asistimos atónitos a una parálisis casi total en el mantenimiento, asfaltado y reurbanización de nuestras vías urbanas y espacios de convivencia. A pesar de los grandes anuncios propagandísticos en prensa y de la mediática aprobación de un autodenominado «plan de choque» diseñado teóricamente para ejecutar actuaciones urgentes en el municipio, la realidad palpable en la calle es bien distinta. Seguimos preguntando y exigiendo saber cuándo se van a llevar a cabo, de una vez por todas, las necesarias y bloqueadas obras en la calle Senia.

El abandono sostenido y prolongado de nuestras zonas verdes es otra muestra más que evidente del profundo agotamiento que padece este gobierno local, incapaz de gestionar el día a día. Los parques son los pulmones de nuestros barrios y el punto de encuentro intergeneracional de nuestras familias. Por este motivo, hemos reclamado por cauces oficiales que se hagan públicos, sin más excusas, los plazos de ejecución previstos para los demorados proyectos de parques y jardines en las áreas de Alfalares/Orba y San Jorge/Casco Antiguo. Los vecinos de estas zonas pagan sus impuestos puntualmente y merecen espacios públicos dignos, seguros y bien mantenidos.

Transparencia y prevención ciudadana: Asignaturas pendientes

Finalmente, la gestión municipal también hace aguas de forma alarmante en materia de prevención ciudadana y en la obligada transparencia democrática e institucional. Ante los evidentes retos climáticos que afrontamos año tras año, es incomprensible que, en pleno verano, tengamos que preguntar si se ha establecido un protocolo unificado de actuación con otros ayuntamientos o mancomunidades para coordinar la respuesta ante las alertas por altas temperaturas. Proteger a la población más vulnerable frente a las olas de calor debería ser una prioridad política y social absoluta, no un simple ruego de la oposición para recordar al alcalde sus obligaciones.

Y por si todo este deficiente panorama fuera poco, el PP de Alfafar sigue confundiendo la institución que es de todos con su propio partido político, utilizando los recursos comunicativos y gráficos de forma opaca y partidista. Hemos exigido establecer un mecanismo verdaderamente ágil y democrático para que toda la corporación municipal tenga acceso en estricta igualdad a los recursos de comunicación y a los fotógrafos contratados por el Ayuntamiento para los actos institucionales.

En conclusión, Alfafar necesita despertar urgentemente de este largo letargo que frena su desarrollo. Desde el PSOE Alfafar seguirmos trabajando sin descanso, denunciando cada injustificable retraso, cada proyecto paralizado, como el de l’Alqueria del Pi, y cada promesa incumplida, exigiendo en todo momento el respeto y la gestión eficaz que el conjunto de nuestro pueblo merece.

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