La comparecencia de Carlos Mazón en el Congreso para explicar su actuación durante la DANA que dejó 229 víctimas mortales en la Comunitat Valenciana ha dejado más dudas que respuestas. Lo que debía ser un ejercicio de transparencia se ha convertido en un catálogo de contradicciones, lagunas temporales, imprecisiones y afirmaciones que no encajan con la documentación oficial ni con los hechos conocidos minuto a minuto durante aquella catástrofe.

La ciudadanía esperaba claridad. Lo que obtuvo fue un relato defensivo construido sobre negaciones, excusas y argumentos que se desmoronan cuando se contrastan con cronologías, llamadas, informes técnicos y el propio trabajo de los equipos de emergencia.

En este artículo las y los Socialistas de Alfafar te contamos las cinco grandes contradicciones de Carlos Mazón y por qué cada una de ellas sigue generando preocupación y desconfianza.

Primera mentira: “No estuve ausente”

Mazón afirmó con rotundidad que en ningún momento estuvo “ausente” el día de la DANA. Sin embargo, los registros de llamadas y la reconstrucción de los hechos indican lo contrario.

Entre las 15:00 y las 18:45, el president se encontraba comiendo en el restaurante El Ventorro. Durante ese lapso, canceló una llamada clave a las 16:29 y no dio señales de actividad hasta casi una hora más tarde. A esto se suma un vacío de 37 minutos, entre las 18:57 y las 19:34, en el que no hay rastro de comunicaciones ni explicaciones sobre su paradero exacto ni sobre si ejerció algún tipo de coordinación.

En una emergencia de tal magnitud, esos silencios no son detalles menores: son decisiones que pueden costar vidas. Cuando la población esperaba liderazgo, Mazón no dejó constancia de haberlo ejercido.

Segunda mentira: “He hecho público mi itinerario”

Otra afirmación que no resiste un análisis básico es la de haber detallado de manera exhaustiva todo su recorrido aquel día. En realidad, la mayor parte del itinerario proviene del testimonio de la periodista Maribel Vilaplana, que compartió mesa con Mazón durante la comida.

No fue él, sino otra persona, quien aportó los datos sobre cuánto duró la comida, las conversaciones mantenidas y el momento exacto en que él abandonó el restaurante. Lo más llamativo: no se ha aclarado qué ocurrió entre su salida de El Ventorro y su llegada al Palau de la Generalitat. Ese tramo sigue sin explicación oficial, sin pruebas documentales y sin una cronología precisa elaborada por el propio president.

Si la transparencia es real, ¿por qué el relato sigue incompleto? ¿Por qué dependemos del testimonio de terceros para reconstruir lo ocurrido?

Tercera mentira: “Nadie sabía que la gente se ahogaba”

Pocas frases han generado tanta indignación como la afirmación de que nadie tenía constancia de que había personas en peligro de muerte. La evidencia disponible demuestra lo contrario.

Antes de las 12:00 ya se había comunicado la desaparición de una persona. A las 13:00, los servicios de emergencia acumulaban miles de llamadas de auxilio desde distintas localidades. Antes de las 17:00, al menos diez personas habían fallecido como consecuencia de las inundaciones.

A pesar de todo ello, la alerta masiva no se envió hasta las 20:10, cuando ya había confirmación de 156 fallecidos. Es imposible sostener que se desconocía la gravedad de la situación cuando los cuerpos de seguridad, los ayuntamientos, las confederaciones hidrográficas y los propios vecinos estaban informando de la dimensión del desastre desde primera hora.

Este discurso no es solo una contradicción: es un intento de desligar responsabilidades en un momento donde la rapidez era vital.

Cuarta mentira: “A las siete hablaba de fútbol porque era ajeno a la tragedia”

Otra defensa que no cuadra es la explicación de que estaba desconectado de la realidad y por ello mantenía conversaciones triviales como la del famoso mensaje sobre fútbol.

Mazón comparece en el Congreso de los Diputados

Los registros de sus comunicaciones lo desmienten por completo:

  • A las 17:50 habló con la Diputación sobre la situación en Utiel.
  • A las 18:16 sostuvo una conversación de siete minutos con la consellera Pradas, mientras se debatían medidas urgentes y se evaluaban daños.

Es decir, lejos de estar “ajeno”, estaba recibiendo información directa sobre un escenario cada vez más crítico. Entonces, ¿cómo justificar un mensaje banal mientras la catástrofe se cobraba vidas?
La explicación no solo es incoherente, sino que transmite una profunda desconexión institucional y humana.

Quinta mentira: “No hubo información sobre el barranco del Poyo”

Finalmente, Mazón negó tener información relevante sobre el barranco del Poyo, una de las zonas más delicadas y cuyo desbordamiento agravó trágicamente la situación. Pero los documentos oficiales y vídeos internos muestran que la consellera Pradas lo mencionó desde mediodía.

El Cecopi, centro de coordinación operativa, disponía además de pantallas con datos en tiempo real sobre caudales. La tecnología estaba disponible, la información existía y los responsables estaban comunicando riesgos. Negar esta evidencia es negar la propia estructura de emergencias de la Generalitat y el funcionamiento básico del Cecopi.

En definitiva, una comparecencia que no hace más que demostrar la inutilidad

La comparecencia de Mazón debía servir para arrojar luz sobre su gestión durante la DANA, pero ha tenido el efecto contrario. Las mentiras no son anecdóticas: afectan a la credibilidad institucional, al funcionamiento de los protocolos de emergencia y a la confianza de la ciudadanía en sus representantes.

En un episodio tan trágico, las familias de las víctimas y toda la sociedad merecen un relato completo, veraz y coherente. No explicaciones a medias ni reconstrucciones apoyadas en terceros, silencios o negaciones que chocan frontalmente con los datos. La transparencia no se proclama: se demuestra.
Y, de momento, esta comparecencia ha demostrado muy poco.

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