El calendario tiene una capacidad inevitable para imponer la normalidad. Ha pasado más de un año desde aquel octubre de 2024 que cambió para siempre nuestra historia, y hoy las luces de Navidad en las calles intentan proyectar una imagen de recuperación. Nos dicen que es momento de pasar página y de celebrar la reconstrucción, pero esta Nochebuena, en la intimidad de muchos hogares de Alfafar, la realidad se impone al relato oficial: el vacío que dejaron quienes ya no están sigue presente.
Un año más, la Nochebuena no será una celebración más para muchas familias. En varias casas de nuestro pueblo —y en centenares a lo largo de l’Horta Sud— la ausencia se ha convertido en una presencia física. Faltan padres, madres, hijos y amigos. Faltan las 15 personas que perdimos aquí y 229 en toda la Comunitat Valenciana. Esas sillas vacías son el testimonio mudo de una tragedia que, catorce meses después, sigue esperando una respuesta a la altura de su gravedad.
Una Nochebuena más marcada por a irresponsabilidad en la emergencia
Con la perspectiva que otorga el tiempo, es necesario analizar los hechos con rigor y serenidad. No podemos aceptar que lo ocurrido se archive simplemente como una fatalidad meteorológica inevitable. Si bien la naturaleza fue la causa del fenómeno, la gestión de la emergencia determinó su impacto final sobre las vidas humanas. No podemos dejar de luchar hasta llegar a una verdad que sigue permaneciendo oculta.
La realidad es la que es. La tragedia se agravó por la falta de una respuesta institucional coordinada en el momento crítico. La alerta masiva que llegó a los teléfonos de la ciudadanía pasadas las 20:00 horas fue, para muchos, un aviso que llegaba cuando ya no había margen de maniobra. En aquellas horas decisivas, el Consell, encabezado por el presidente Carlos Mazón, no estuvo a la altura de la responsabilidad que exige la protección de la población. La ausencia de liderazgo y el retraso en la toma de decisiones no son errores menores; son hechos que marcaron el destino de muchas familias.
El derecho a la verdad y la transparencia
El duelo de una sociedad solo puede cerrarse mediante la verdad. Sin embargo, el camino recorrido este último año ha estado marcado por la opacidad. Además de la actuación del ex president, el ahora y aún diputado Carlos Mazón, no olvidamos la gestión política de otras figuras clave en la negligencia. Hablamo de la entonces consellera Salomé Pradas, la vicepresidenta, Susana Camarero, o el propio president actual, Juanfran Pérez Llorca, entre muchos otros representantes, quienes en lugar de ofrecer explicaciones claras, optaron por una estrategia de autodefensa institucional.
Desde el intento de condicionar la información en la radiotelevisión pública valenciana hasta el cuestionamiento de los datos técnicos, el relato oficial ha intentado diluir las responsabilidades. Han sido acciones surgidas desde las sociedad civil como la persistencia de las familias, un pueblo en pie en manifestación permanente o el trabajo de investigación de profesionales de la información como Sergi Pitarch las que ha permitido arrojar luz sobre las negligencias cometidas. La ciudadanía tiene derecho a saber por qué se falló y quiénes tomaron las decisiones de ocultar información crítica. Mentir o sesgar la realidad tras una tragedia de este calibre es una quiebra de la confianza pública que no debe quedar sin consecuencias.
Esta Nochebuena, dignidad frente al olvido
En Alfafar hemos demostrado una resiliencia extraordinaria. La solidaridad vecinal nos permitió dar los primeros pasos cuando nos sentíamos abandonados por las instituciones. Pero esa fuerza colectiva no debe servir de excusa para el olvido institucional. La verdadera reconstrucción de un pueblo no solo se mide ni se podrá medir nunca en infraestructuras reparadas, sino en la dignidad de su memoria.
Esta Nochebuena, cuando brindemos por los que faltan, lo haremos con la exigencia de que su recuerdo no se borre bajo el peso del electoralismo. Para los Socialistas de Alfafar, la justicia y la asunción de responsabilidades políticas son requisitos indispensables para que nuestro pueblo pueda mirar al futuro con honestidad.
Deseamos a nuestras vecinas y vecinos una Nochebuena de paz, pero también de memoria. Porque ellxs ya no pueden sentarse a la mesa, pero nosotros debemos mantenernos en el compromiso de seguir exigiendo la verdad. Por su recuerdo. Por su dignidad.

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