Rovira y otros cargos visitan instalaciones educativas que se retrasarán como las del CEIP Orba de Alfafar.

El curso escolar 2025-26 debía ser el de la reconstrucción y la normalidad para miles de familias de la Comunitat Valenciana afectadas por la DANA. Sin embargo, la realidad es bien distinta: 3.000 estudiantes inician las clases en barracones y en medio de obras, y lo que es peor, en municipios como Alfafar, Algemesí y Massanassa la vuelta al cole se retrasa todavía más.

La Conselleria de Educación ha reconocido que los centros no estarán listos hasta el 11 de septiembre, cuatro días más tarde de lo previsto. En Alfafar, el CEIP Orba se encuentra en condiciones indignas: hormigoneras, tubos, sacos de arena, baños sin instalar y suciedad por todas partes. A escasos días del inicio del curso, la imagen que ofrecen estas instalaciones temporales no es la de un espacio educativo, sino la de un solar en obras.

Promesas que no se cumplen

El pasado mes de junio, el president de la Generalitat, Carlos Mazón, se presentó junto al conseller de Educación, José Antonio Rovira, para anunciar con orgullo que todos los estudiantes afectados por la riada volverían a sus municipios y comenzarían el curso en condiciones dignas. Fue un compromiso solemne: “Ningún alumno se quedará sin aulas el primer día de curso”.

Hoy, esa promesa se revela como lo que era: un gesto propagandístico vacío. Tres meses después, las familias comprueban indignadas que lo anunciado no se cumple. Los estudiantes del CEIP Orba de Alfafar, el CEIP Carme Miquel de Algemesí y los centros de Massanassa (Ausiàs March y Lluís Vives) tendrán que esperar. Y lo harán no en colegios reconstruidos, sino en barracones mal preparados y con obras sin acabar.

Mazón y Rovira ilustran la noticia del incumplimiento de su Consell a las familias de Alfafar.

El coste de la improvisación

La Conselleria insiste en que se trata de “solo unos días de diferencia”. Pero esa minimización resulta ofensiva para las familias que llevan meses de incertidumbre viendo cómo las obras no avanzaban. No se trata de dos o cuatro días: se trata de la inseguridad, la precariedad y la falta de planificación de un gobierno que prometió lo imposible.

Mientras tanto, centros como el IES Berenguer Dalmau de Catarroja abren con carencias materiales graves: sin pizarras digitales, sin ordenadores y con equipamientos que no llegarán hasta dentro de semanas. De nuevo, serán los docentes quienes con esfuerzo y compromiso traten de suplir lo que la administración no les garantiza.

Alfafar, el peor ejemplo

La situación más alarmante se vive en Alfafar, donde el CEIP Orba se encuentra rodeado de contenedores de obra, con mobiliario sin montar y baños sin terminar. Las imágenes hablan por sí solas: niños y niñas tendrán que empezar sus clases en un entorno más propio de un polígono industrial que de una escuela pública.

Que un municipio como Alfafar, epicentro de la DANA y símbolo de la reconstrucción prometida, siga en estas condiciones es la muestra más clara de la irresponsabilidad política del Consell. La consigna es inaugurar rápido, aunque no haya garantías mínimas de dignidad y seguridad.

La herencia de la DANA: 3 años de barracones

El Consell intenta vender como logro los 70 millones invertidos en reconstrucción educativa. Pero las cifras no tapan la realidad: en Utiel, por ejemplo, los alumnos permanecerán en barracones al menos tres años. Y los proyectos de los centros destruidos no estarán listos, según el propio conseller, hasta 2026.

Es decir: miles de estudiantes crecerán en aulas prefabricadas durante toda su etapa escolar. Una condena que evidencia el fracaso del modelo de gestión de infraestructuras educativas del PP y Vox.

Una educación de primera, no de segunda

La educación pública valenciana no puede seguir tratándose como un experimento improvisado. Las familias de Alfafar, Algemesí, Massanassa y tantos otros municipios no piden milagros: piden dignidad, planificación y seriedad. Piden que sus hijos e hijas tengan las mismas oportunidades que cualquier otro estudiante.

El retraso en la vuelta al cole y el estado deplorable de los barracones son una prueba más de que el Consell no cumple lo que promete y antepone la propaganda a la gestión real.U

Un curso que empieza marcado por el engaño a las familias de Alfafar

El curso escolar 2025-26 quedará en la memoria de miles de familias como el de la desilusión y el engaño. Lo que se anunció como el inicio de la normalidad es, en realidad, la confirmación de que no hay un plan sólido para la reconstrucción educativa. Así lo hemos advertido en incontables ocasiones en nuestra web y redes sociales.

Mientras Mazón y Rovira presumen de cifras, los estudiantes entran en barracones llenos de polvo y ruido de obras. Mientras el Consell habla de futuro, el presente de nuestras escuelas es un presente indigno.

La educación pública valenciana merece más. Las familias, los docentes y, sobre todo, los niños y niñas de Alfafar, Algemesí y Massanassa merecen respeto. Y eso empieza por cumplir las promesas y garantizar algo tan básico como un colegio en condiciones.

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